“LOS REGISTROS AKÁSHICOS: Una potente herramienta de conocimiento personal y desarrollo espiritual”

“LOS REGISTROS AKÁSHICOS: Una potente herramienta de conocimiento personal y desarrollo espiritual”

La única diferencia entre cada uno de nosotros, y dentro de cada uno de nosotros, entre cada una de las situaciones que vivimos, estriba en si tomamos conciencia de que estamos donde tenemos que estar, viviendo lo que tenemos que vivir, y aprendemos desde la amorosa luz que somos; o si nos quedamos atrapados, por el dolor, en los pensamientos y/o sentimientos de injusticia, rabia, culpa, miedo, rebeldía, enfado, rechazo, justificación, negación, agresión … que todos en alguna ocasión podemos experimentar.

Hemos oído decir muchas veces, que nada pasa por nada; o lo que es lo mismo, que todo pasa por algo. Y conforme van pasando los días y van sucediendo acontecimientos, más claro tengo que cada uno estamos en el momento en el que tenemos que estar y viviendo lo que tenemos que vivir.

Cada uno de nosotros recorremos un camino en este precioso Planeta llamado Tierra. Y hemos de aprender a estar bien en nuestro cuerpo físico, y en las experiencias físicas que vivimos, para poder dar salida a nuestro Inmenso Cuerpo de Luz.

No tenemos que sufrir aquí para estar bien en otro lado. Tenemos que vivir y experimentar lo que hemos elegido antes de llegar (aunque no lo recordemos) aceptándolo, entendiéndolo e integrándolo como un aprendizaje evolutivo nuestro. Cuando afrontamos aquello que nos perturba, es cuando podemos liberarlo (al cambiar la vibración negativa que lo acompaña). Sólo así podremos vivir plenamente, en el Aquí y el Ahora, desde nuestra parte de luz, porque habremos permitido que ésta pueda manifestarse.

La raza humana es la que elegimos para experimentar. No podíamos estar en la tierra, y tener experiencias de tierra, sin un vehículo terrestre: nuestro cuerpo. Pero nuestro cuerpo físico debía dar paso a nuestra alma de luz. Sin embargo, para la inmensa mayoría de nosotros, no ha sido así, y nos hemos quedado atrapados en nuestro cuerpo físico.

La idea era que lo físico diera paso a lo espiritual: que a través de nuestro cuerpo físico pudiésemos trabajar lo que habíamos elegido para que, cambiándole su vibración a través del aprendizaje hecho, pudiéramos dar paso a nuestra parte de luz. Pero en lugar de eso, la inmensa mayoría de nosotros muere en su parte física.

El primer ser (el humano) es el que porta lo que elegimos trabajar (la rabia, el miedo, la pena, el dolor, la culpa…). Por eso, si nos quedamos atrapados en él, sin dar el salto a la luz, nos quedamos atrapados en esas manifestaciones físicas (y es por ello que sufrimos tanto). El motivo por el que la mayoría de nosotros morimos en nuestra parte física, es porque no nos ponemos en apertura para que nuestra luz pueda manifestarse, porque nos negamos a vivir las experiencias físicas que podrían cambiar esa vibración. Nos cerramos al cambio, al avance, al aprendizaje, nos negamos a nosotros mismos la posibilidad de dar ese salto cuántico y nos quedamos atrapados en el primer ser. Por el contrario: los que han trabajado las emociones en sus cuerpos físicos, cambiándoles la vibración que traían, han permitido dar salida a su Cuerpo de Luz.

Debemos hacernos conscientes de que cambiamos  la vibración negativa de lo que nos acompaña y lo liberamos, cuando lo reconocemos en nosotros y lo aceptamos (por ejemplo: aceptar y liberar nuestra rabia, da paso a nuestro amor incondicional; aceptar y liberar nuestra tendencia a juzgar a los otros, da paso a nuestra aceptación incondicional)

Todos podemos trascender lo físico, todos podemos experimentar la luz (porque al igual que lo físico, también está en nosotros). El problema es que si nos negamos a vivir las experiencias físicas que podrían cambiar la vibración negativa de la emoción que elegimos experimentar, nos quedamos atrapados en esta vibración negativa. Por eso se nos repiten constantemente las situaciones a las que no queremos hacer frente y a las que retiramos nuestra mirada, porque son las oportunidades que se nos ponen delante para poder experimentar lo elegido; y a través de la aceptación y el aprendizaje hecho, liberar lo negativo, dando paso a la vibración positiva que porta nuestro cuerpo de luz (éste es el motivo por el que aunque huyamos de un padre dominante, daremos con personas dominantes; aunque huyamos de una madre que sentimos que nos abandonó, daremos con relaciones en nuestra vida que nos abandonen una y otra vez…). Es importante entender, por tanto, que las situaciones o personas de las que querríamos escapar, porque nos remueven mucho, no nos persiguen a lo largo de nuestra vida; sino que son las oportunidades que, una y otra vez, se nos van poniendo delante, para que consigamos completar el cambio de vibración y nos liberemos.

Los Registros Akáshicos nos facilitan la información que precisamos en cada momento de nuestra vida, para poder entender e integrar lo que nos bloquea, lo que nos daña, lo que nos atrapa en la emoción negativa. Y al hacernos conscientes de ello y aceptarlo, poder liberarlo desde nuestro libre albedrío.

Los Registros Akáshicos nos muestran, además, la importancia de que no exista dicotomía entre nuestra parte física y nuestra parte de luz, porque no somos seres escindidos, sino completos en uno. Y nos guían para que consigamos alinear ambas partes.

Constantemente nos están mostrando (a través de nuestro malestar interno/ externo y nuestro desconcierto) que no somos dos partes separadas, sino complementarias, y que necesitamos ambas para poder evolucionar. Pero aún así decidimos, la mayoría de las veces, mirar para otro lado. Y lo que nos sucede, entonces, es que no entendemos nada: o cultivamos lo físico (la autoestima, el autocontrol…) sin abrirnos a nuestra parte de luz; o nos cerramos al aprendizaje en nuestra parte física y pretendemos saltar a la parte de luz despreciando lo físico (utilizando la contemplación, el yoga, la meditación… como huída, en lugar de como herramientas de apertura a nuestra parte de luz). Y ahí es cuando nos atrapamos, si cabe todavía más, porque no entendemos por qué con el camino de luz que suponemos que hemos tomado, TODO NOS SIGUE YENDO TAN MAL EN LO FÍSICO. Y, en muchas ocasiones, nuestra desesperanza y  desasosiego aumentan en tal medida, que se tornan insoportables, PORQUE NO VEMOS SALIDA ALGUNA PARA NOSOTROS.

Los Registros Akáshicos nos plantean preguntas para nuestra reflexión:

¿Por qué nos forzamos a elegir un camino terrenal apartado del espíritu o un camino espiritual apartado de la tierra?
¿Por qué nos forzamos a elegir entre alimentar lo físico o lo espiritual, cuando ambos forman parte de nosotros?

Mientras nos mantengamos disociados entre lo físico y lo espiritual no podremos fluir, aunque nos lo propongamos y ése sea nuestro deseo. Mientras la dicotomía exista, estaremos dispersos en nuestra energía y nuestra luz será absorbida por ella, para protegerla hasta que llegue el momento de nuestro despertar.

TENEMOS QUE APRENDER A ESTAR BIEN EN LO HUMANO.

Tenemos que entender que no puede haber apertura completa a la luz si la parte física la atrapa: nuestra parte humana debe dar paso a nuestro cuerpo de luz y a partir de ese momento, ambos deben seguir camino juntos: alineados. Tenemos que hacernos conscientes de que somos uno, pero uno en nosotros mismos. No se trata de una elección entre lo humano y lo espiritual, se trata de una integración entre ambos.

Muchas de las experiencias que vivimos en esta vida no las podemos cambiar, pero siempre podemos decidir qué aprendizaje hacer a través de ellas: quedarnos atrapados en un dolor, un sufrimiento o un resentimiento que marquen el resto de nuestra vida; o crecer personalmente y evolucionar espiritualmente a través de lo vivido. Y eso sí que es exclusivamente decisión de cada uno.

María José Trillo

Psicóloga
Lectora de Registros Akáshicos
Mediadora familiar y con menores
www.mariajosetrillo.com

Deja un comentario